En el mundo de la innovación, se ha creado un ambiente de frivolidad donde se trivializa su esencia. No toda innovación tiene que ser lúdica, creativa y amable; la innovación real implica cambios profundos que generan un mayor valor para los clientes, la organización y la sociedad. Esta innovación real siempre requiere una dedicación significativa de tiempo y recursos, acompañados de una metodología que apoye una praxis correcta.

En los procesos de innovación no se garantiza el éxito; está llena de riesgos y, casi siempre, implica un esfurzo que no es recompenzado a corto plazo. No existen recetas mágicas ni caminos lineales hacia la innovación. En la mayoría de los casos, pretender generar un valor más allá de lo común implica asumir riesgos e incertidumbres que sacan a las organizaciones de su zona de confort. Tampoco se trata de dar un salto al vacío, ni de correr riesgos imprudentes, los métodos pueden ayudar a reducir la incertidumbre inherente en cada proyecto y avanzar gradualmente hasta que los riesgos de invertir en él se reduzcan a un nivel razonable.

Exploración del Futuro con Nuevos Paradigmas

Explorar el futuro con los paradigmas del pasado no es una ruta eficaz. El futuro tiene muchas inercias que nos obliga a conservar propuestas de negocio que se mantienen vigentes, pero también nos presenta cambios que rompen el status quo y dan lugar a nuevas oportunidades de negocio. Para descubrir el futuro, debemos estar abiertos a experimentar y probar hipótesis, algunas de las cuales se confirmarán, pero muchas otras se comprobarán incorrectas y tendran que desecharse. Hipótesis sobre clientes, funcionalidades, precios o modelos de monetización pueden resultar fallidas y necesitan pivotearse para avanzar con los objetivos empresariales.

El Valor de la Experimentación Informada

Esa experimentación requiere conocimientos específicos de método y herramientas para que los esfuerzos de innovación tengan orden, sentido lógico y den frutos en algún momento. Conocimientos relacionados con el negocio, la materia del experimento, el contexto en el que se experimenta, y las herramientas adecuadas para hacerlo, son esenciales. Además, es crucial tener una mentalidad capaz de soportar el fracaso con perseverancia, colaborar con personas de talentos diversos, y la flexibilidad para explorar nuevas posibilidades cuando no se logran las evidencias necesarias para avanzar y confirmar sus capacidades reales de generación de negocio.

La Necesidad de un Modelo y una Hoja de Ruta

La innovación necesita un modelo y una hoja de ruta que sirva como recordatorio de los pasos lógicos a seguir. Uno modelo que no permita atajos fáciles que busquen abreviar los procesos con una prisa mal entendida. Una hoja de ruta no es un método rígido, donde se sigan pasos estrictos en el que no se permiten ajustes; al contrario, siempre debe abrir puertas a la flexibilidad, con alternativas para avanzar o retroceder según los resultados obtenidos en la experimentación. Cada paso debe proporcionar certezas para tomar decisiones informadas y avanzar en cada etapa del proceso. Esta ruta debe establecer límites claros para mantenernos alineados con los objetivos estratégicos del proyecto y de la organización.

Crear un Ambiente Propicio para la Innovación

Se requiere un ambiente adecuado para explorar el futuro, habilitadores organizacionales que faciliten comportamientos adecuados en las personas. Una combinación correcta entre las competencias de las personas y los factores organizacionales, provocan los comportamientos adecuados para innovar. Sin este ambiente, la estrategia, los métodos y los equipos de trabajo no pueden desplegar todo su potencial.

La cultura de innovación, necesaria para que los proyectos logren implementarse requiere de forma indispensable del talento de las personas y las condiciones de la organización que faciliten el desarrollo de proyectos de forma ordenada. Las organizaciones donde las personas pueden dedicarle tiempo y recursos a explorar nuevas alternativas, son las que logran un equilibrio adecuado entre la operación del negocio actual y el descubrimiento de nuevas oportunidades.

La innovación requiere personas capacitadas para desarrollarla, una dirección con una buena dosis de ambidiestralidad, metodologías que permitan la validación de hipótesis de negocio, y un presupuesto y agenda dedicados para llevarla a cabo. Las buenas ideas son necesarias, pero es indispensable contar con un modelo de negocio que las convierta en una fuente de generación de valor.

La Importancia de las Métricas en la Innovación

Para gestionar la innovación de manera efectiva, es esencial contar con métricas claras y precisas. Las métricas permiten a las organizaciones evaluar el impacto de sus iniciativas innovadoras, medir el progreso y tomar decisiones informadas. Algunas métricas clave incluyen el tiempo de ciclo de innovación, el retorno sobre la inversión en innovación (ROI), la tasa de éxito de nuevos productos o servicios, y el impacto en la satisfacción del cliente. Establecer indicadores de desempeño específicos y relevantes ayuda a mantener el enfoque y a asegurar que los esfuerzos de innovación estén alineados con los objetivos estratégicos de la empresa.

Todas las áreas de la empresa necesitan de métricas para medir sus resultados, las áreas de innovación no son la excepción. Se requieren de métricas que controlen la asignación de recursos y métricas de salida que permitan medir la efectividad de sus esfuerzos y su alineamiento con la estrategia.

Alineamiento de la Innovación con la Estrategia Empresarial

La innovación debe estar alineada con la estrategia general de la empresa para ser verdaderamente efectiva. Esto significa que las iniciativas de innovación deben apoyar los objetivos a largo plazo y las prioridades estratégicas de la organización. Los CEO’s y directores de innovación deben trabajar en estrecha colaboración para garantizar que los proyectos innovadores no solo sean creativos y disruptivos, sino también estratégicamente relevantes. Alineando la innovación con la estrategia empresarial, las empresas pueden maximizar el valor creado y asegurar que sus esfuerzos contribuyan directamente a su crecimiento y sostenibilidad a largo plazo.

Finalmente, para que la innovación sea efectiva, debe ser tratada como un pilar estratégico dentro de la organización. Esto implica que los CEO’s y directores de innovación deben comprometerse a crear una cultura que valore y fomente la experimentación y el aprendizaje continuo. Solo así, la innovación puede ser verdaderamente transformadora y contribuir significativamente al éxito sostenible de la empresa.

Jorge Peralta

@japeraltag

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